Page 530 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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violaba en privado. Por supuesto, la mayor parte
de los hipócritas no es así. La mayor parte de las
veces es una cuestión del espíritu‐es‐fuerte y la
carne‐es‐débil.
—Que ocasionalmente violemos nuestro propio
código moral —dijo el mayor Napier,
desarrollándolo—, no implica que no seamos sin‐
ceros al defender ese código.
—Por supuesto que no —dijo Finkle‐McGraw—
. Realmente es perfectamente obvio. Nadie dijo
nunca que fuese fácil adherirse a un código estricto
de conducta. Realmente, las dificultades que se
presentan, los malos pasos que damos en el
camino, son lo que lo hacen interesante. La lucha
interna, y eterna, entre nuestros impulsos básicos
y las rigurosas exigencias de nuestro sistema de
moral es quintaesencialmente humana. Es la forma
como nos comportamos en esa lucha lo que
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