Page 54 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 54
llamaba en circunstancias oficiales, bajó primero,
moviéndose con el ritmo algo pomposo de un‐
paso‐pequeño‐para‐un‐hombre, luego se volvió
hacia Su Majestad y le ofreció la mano, que ella
aceptó graciosa pero ligeramente, como si quisiese
recordar a todo el mundo que había sido alumna
de Oxford y que había quemado la tensión de los
estudios en la Stanford B‐School con la natación, el
patinaje y el jeet kune do. Lord Finkle‐McGraw
hizo una reverencia cuando las sandalias tocaron el
suelo. Ella extendió la mano, y él la besó; aunque
era atrevido, estaba permitido si eras viejo y tenías
estilo, como Alexander Chung‐Sik Finkle‐
McGraw.
—Agradecemos a lord Finkle‐McGraw, Tectónica
Imperial S.L. y Sistemas de Fase Máquina S.L. una
vez más por esta adorable ocasión. Disfrutemos
ahora de este magnífico ambiente antes de que,
como la primera Atlantis, se hunda para siempre
bajo las olas.
54

