Page 67 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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circundante,  que  estaba  reconvirtiendo  en  una


              pradera  de  alta  hierba,  repleta  de  manadas  de


              bisontes  y  verdaderos  indios  que  habían


              descubierto que cabalgar caballos y cazar animales


              salvajes  era  mejor  que  amargarse  la  vida  en  los

              barrios  pobres  de  Minneapolis  o  Seattle.  Pero  la


              mayor  parte  del  tiempo  permanecía  en  Nueva


              Chusan,  que  a  efectos  prácticos  era  su  estado


              ducal.





                  —¿Relaciones públicas? —dijo Finkle‐McGraw.





                  —¿Señor?  —La  etiqueta  moderna  era  simple;

              «Su gracia» o cualquier otro título honorífico era


              innecesario en aquel contexto tan informal.





                  —Su departamento, señor.





                  Hackworth  le  había  dado  su  tarjeta  social,  lo


              que era apropiado dadas las circunstancias pero


              no revelaba nada.


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