Page 678 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 678
que contenía la mayor parte de Vancouver. La
cabalina realizó la perfecta tarea de no pisar a
nadie, y Hackworth aprendió pronto a dejar de
preocuparse y confiar en sus instintos. Eso dejó sus
ojos libres para vagar por las vistas de Vancouver,
lo que no había sido aconsejable cuando había
recorrido ese camino en velocípedo. No había
notado antes la enloquecedora profusión del
lugar, donde cada persona parecía pertenecer a un
grupo étnico propio, cada uno con su propio
vestido, dialecto, secta y pedigrí. Era como si,
tarde o temprano, cada parte del mundo se
convirtiese en la India y, por tanto, dejase de
funcionar con sentido para los racionalistas
cartesianos como John Percival Hackworth, su
familia y amigos.
Poco después de atravesar el Aeródromo
llegaron al Parque Stanley, una península
protegida de varias millas de circunferencia que
había sido, gracias a Dios, cedida al Protocolo y
678

