Page 837 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 837
que decían. Era mucho mejor no tener ninguna
esperanza.
—¿Están metidos en algún culto religioso? —
dijo.
El señor Beck y el señor Oda se miraron de
modo significativo. El señor Oda se embarcó en
una rutina de chuparse los dientes y aclararse la
garganta que probablemente daría mucha
información a otro nipón pero que no
significaba nada para Miranda, aparte de
indicarle que la situación era bastante
complicada. El señor Beck sacó una antigua caja
de rapé de plata, o una réplica, cogió un pellizco
de polvo de nanositos, y se lo metió dentro de
uno de los agujeros de la nariz, luego
nerviosamente se rascó la parte de abajo de la
nariz. Se puso las gafas muy abajo,
descubriendo grandes ojos marrones, y miró
837

