Page 889 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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la cabeza con incredulidad. Luego se volvió y
salió de la habitación.
Cuando Nell llegó hasta ella, los hombros de
Piona todavía se agitaban en silencio. Nell puso
sus brazos alrededor de Piona, quien finalmente
comenzó a respirar llorosa. Durante los
siguientes minutos pasó gradualmente a ese
estadio del llanto en que el cuerpo parece hin‐
charse con sus propios fluidos.
Nell suprimió el impulso de impacientarse.
Sabía bien, como todas las demás chicas, que el
padre de Piona había desaparecido varios años
atrás. Se rumoreaba que se encontraba en una
misión oficial y honorable; pero al pasar los años
esa creencia fue suplantada por la sospecha de
que había sucedido algo deshonroso. Hubiese
sido demasiado fácil para Nell señalar que ella
lo había pasado peor. Pero viendo la
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