Page 887 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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libros. Cuando acababa cada página, la doblaba


              y la metía en su redecilla. De vez en cuando, se


              paraba  y  miraba  por  la  ventana  durante  unos


              minutos,  y  luego  seguía;  o  colocaba  ambas


              manos sobre la cara y se balanceaba de un lado


              a  otro  en  silencio  durante  un  rato  antes  de


              entregarse a un largo impulso de escritura que


              podía cubrir varias páginas en unos minutos.




                 La  señorita  Stricken  entró  una  tarde  en  la


             habitación,  cogió  el  montón  de  páginas  de  la


             mesa de Nell, las pasó y permitió que su barbilla


             descendiese  unos  milímetros.  Aquel  vestigio


             casi imperceptible de un saludo era su forma de


             decir que Nell podía irse. Nell comprendió que


             un  modo  que  tenía  la  señorita  Stricken  para

             reafirmar su poder sobre las chichas era hacer


             que  sus  deseos  sólo  fuesen  conocidos  por  los


             signos más sutiles posible, para que aquéllas se






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