Page 201 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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anarquía, la inversión del orden natural de las
cosas. Además, ni siquiera así su número sería
suficiente. Aunque armasen a todos los machos
de la ciudad, las arañas serían solo una gota
contra el océano de las hormigas.
Portia alcanza una atalaya elevada y contempla
la amplia y elegante extensión de su hogar, la
miríada de hilos que lo unen todo. Allá en la
bahía ve un gran globo de seda medio
sumergido, combandose y temblando al llenarse
de aire. Se trata de una embajada que visitará a
los estomatópodos: una campana de inmersión
que permitirá a las mentes inquisitivas de su
pueblo visitar a sus equivalentes submarinas. Por
supuesto, no se puede intercambiar
Conocimiento con los habitantes del mar, pero
aun así se les puede enseñar y aprender de ellos
mediante el sencillo idioma de gestos que las dos
culturas han desarrollado.
Buscad a las vuestras, instruye a sus compañeras,
las guerreras. Esperad la llamada. A los machos los
deja a sus propios medios. Si poseen iniciativa,
encontrarán trabajo y alimento. En una gran
ciudad como el Gran Nido hay constante
necesidad de mantenimiento: hilos y telas de
seda que necesitan reparaciones. Un macho
hacendoso puede prestar tales servicios y ser
recompensado. La alternativa es ganarse la vida
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