Page 203 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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grupos son fuertes, incluso después de que cada
individuo siga su propio camino y adopte su
oficio y especialidad particulares. Todos los
grupos de pares de mayor tamaño tienen casas en
la ciudad: «casa», en el sentido de un complejo de
cámaras de paredes de seda.
Los machos no forman tales grupos, pues, ¿de
qué serviría un grupo grande de machos? En
lugar de eso, los machos jóvenes hacen todo lo
que pueden para ser aceptados en la periferia de
un grupo femenino, jugando a flirtear, haciendo
recados, pagando con servicios y diversión las
sobras de comida que a veces les arrojan. Portia
tiene la vaga impresión de que los machos luchan
entre sí, y que los barrios más bajos (y menos
deseables) de la ciudad son escenario de
innumerables dramas entre machos que
compiten por comida o estatus. El tema no le
interesa mucho.
Para cuando repta por la entrada de su casa de
pares, situada en el punto más bajo de la serie de
cámaras esféricas en las que su gente vive y se
reúne, Portia está amargamente exhausta. Desde
la última vez que estuvo allí, se ha añadido un
par de habitaciones, pues las reformas no
suponen una gran tarea para su pueblo, y por un
momento se siente orgullosa y feliz de que a sus
pares les vaya bien, antes de que su traicionera
memoria le recuerde el inexorable avance de las
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