Page 207 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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acarician el capullo enviando mensajes de
solidaridad y apoyo. Todas han pasado por esto.
Debe ser difícil para los machos, que
presumiblemente padecen esta ordalía en
soledad, pero claro, los machos son más
pequeños y menos sensibles, y sinceramente
Portia no está segura de cuán capaces son de
pensamientos y sentimientos de nivel superior.
Algunas de sus hermanas notan la presencia de
Portia y se acercan correteando. Escuchan con
angustia las noticias que trae de Siete Árboles,
noticias que ya conocerá todo el Gran Nido,
porque los machos no pueden mantener las patas
quietas cuando hay algo que contar. Sus amigas
la tocan con los palpos e intentan decirle que lo
que pasó en Siete Árboles no puede suceder aquí,
pero nada de lo que digan puede eliminar las
imágenes de la memoria de Portia: las llamas,
toda la estructura de un floreciente asentamiento
marchitándose en el calor; el depósito
deshilachándose y abriéndose, sus aguas
cayendo en cascada entre una cortina de vapor;
aquellas que no pudieron saltar o planear lo
bastante lejos superadas por la marea creciente
de las hormigas, y descuartizadas vivas.
Realiza un cálculo cuidadoso basado en el
calendario y la elevación del sol, y les dice que va
a ir al templo. Necesita un poco de paz mental, y
la Mensajera pasará pronto sobre ellas.
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