Page 244 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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aislada de su nido mediante la aplicación de
olores específicos para la colonia. Estas medidas
se han intentado usar en el pasado para escudar
a una población del ataque de la supercolonia,
pero nunca con éxito. Las hormigas siempre se
abren paso, y el fuego no entiende de feromonas.
Las paredes de la cámara están cubiertas de seda,
y una compleja destilería tejida cuelga del techo:
las vasijas donde se mezcla la alquimia de Bianca.
Una cámara lateral alberga un establo para algún
tipo de ganado, quizá parte del experimento,
quizá simplemente alimento. Bianca preside todo
el tinglado desde el techo, sin perder detalle de
nada con sus ojos múltiples, haciendo señales a
sus subordinados con palpos y súbitos pataleos
cuando se requieren instrucciones. Un poco de
luz llega desde la entrada situada en la parte
superior, pero Bianca está por encima de las
rutinas de noche y día, y ha cultivado glándulas
luminiscentes de larvas de escarabajo que brillan
entre la tela de sus paredes como constelaciones
artificiales.
Portia se descuelga hacia la cámara, muy
consciente de que parte del suelo está abierto y
da a la colonia de hormigas que se encuentra bajo
ellas. A través de una finísima tela de seda, puede
ver el ajetreo constante y aleatorio de los insectos
dedicados a sus asun tos. Sí, trabajan
incesantemente, y sin saberlo, para la continua
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