Page 245 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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prosperidad del Gran Nido, pero si Portia cortase


              esa  membrana  y  penetrase  en  su  dominio,  la


              esperaría  el  mismo  destino  que  las  hormigas

              reservan  a  todos  los  intrusos,  a  menos  que


              contase con alguna contramedida química para


              salvarse.



              Portia saluda a Bianca con un aleteo de palpos a

              fin  de  renovar  su  amistad;  el  intercambio


              contiene un resumen minuciosamente calculado


              de su estatus social relativo, con referencias a sus


              amigas comunes, su diversa especialización y la

              estima en la que se tiene a Bianca.



              La respuesta de la alquimista es automática sin


              ser descortés. Pide a Portia que espere, y vuelve


              sus ojos múltiples hacia el laboratorio a sus pies,

              comprobando  que  los  asuntos  que  tiene  entre


              manos pueden seguir sin su supervisión durante


              unos minutos.



              Portia echa un segundo vistazo a la actividad bajo

              ellas,  y  se  queda  pasmada.  Tus  asistentes  son


              machos.



              Lo  son,  asiente  Bianca,  con  una  actitud  que

              sugiere que el tema le es familiar.



              Habría pensado que no serían satisfactorios para un


              trabajo tan complejo, estima Portia.



              Es un equívoco muy común. Si se los entrena bien

              y  nacen  con  los  Conocimientos  pertinentes,


              pueden dedicarse muy capazmente a las tareas






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