Page 434 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Lain  se  quedó  mirándolo  durante  un  largo


              momento,                     con              diversas                  expresiones


              recorriéndole el rostro.



              —¿Qué?  —dijo  por  fin—. ¿No  tengo derecho  a

              rescatarte por ser mi amigo? —Lain mantuvo su


              mirada  fija  en  él  hasta  que  Holsten  tuvo  que


              apartar la vista, oscuramente avergonzado de lo

              que           era           objetivamente                      una            paranoia


              completamente  razonable  sobre  ella,  sobre


              Guyen, y sobre prácticamente todo lo demás—.


              En fin, aséate un poco. Come —lo instruyó—. Y

              luego tú y yo tenemos una reunión.



              Holsten alzó las cejas.



              —¿Con quién?



              —Con  viejos  amigos.  —Lain  sonrió  con


              amargura—. Toda la banda está junta de nuevo,

              viejo. ¿Qué te parece?







              5.2


              En el país de Dios



              Portia estira y flexiona sus miembros, mientras

              siente  el  nuevo  tacto  endurecido  de  su


              exoesqueleto y la tela restrictiva del capullo que


              se  ha  tejido.  El  impulso  llegó  en  un  momento

              inconveniente,  y  lo  pospuso  tanto  como  pudo,


              pero  la  tirantez  en  todas  las  articulaciones  se


              volvió finalmente insoportable y se vio obligada


              a enclaustrarse: un periodo lunar de días lejos del




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