Page 438 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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El Gran Nido es una vasta metrópolis forestal.
Cientos de kilómetros cuadrados de altos árboles
están engalanados con los habitáculos de seda
sostenidos por hilos del pueblo de Portia, que son
constantemente ampliados o remodelados según
varía la fortuna de cada casa de pares. Los clanes
arácnidos más importantes habitan en los niveles
intermedios, protegidos de los extremos del
clima, pero a una distancia apropiada del suelo,
donde las hembras que carecen de grupo de
pares deben luchar por el espacio con un
enjambre de machos medio salvajes. Entre las
casas de pares se encuentran los talleres de las
artesanas que producen el cada vez más reducido
número de objetos cuya manufactura no se puede
encomendar a las hormigas, los estudios de las
artistas que tejen y construyen elegantes textos de
nudos, y los laboratorios de las científicas de una
docena de disciplinas. Bajo el suelo, entre las
raíces, se encuentran los túneles superpuestos de
las hormigas, cada hormiguero dedicado a su
propia tarea especializada. Otros hormigueros
aún mayores abarcan más allá de los límites de la
metrópolis, dedicados a aserrar madera, minería,
fundido de metal y manufactura industrial. Y, en
ocasiones, a la guerra. Luchar contra «el otro» es
algo que todas las colonias de hormigas
recuerdan cómo hacer, si es necesario, aunque el
Gran Nido, como sus rivales, tiene también
soldados especializados.
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