Page 444 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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oro y plata, allí donde llega su alcance, pero otras
ciudades lo disputan constantemente y envían
sus propias colonias de hormigas formando una
columna para saquear las instalaciones. Es una
guerra en la que las armas, hasta ahora, han sido
mineras más eficientes en lugar de guerreras más
agresivas, pero Portia es consciente de que esto
no puede continuar. La propia Dios ha declarado,
en una de esas largas diatribas filosóficas a las
que es dada, que siempre hay un único final para
un conflicto si ninguna de las dos partes se retira
a tiempo.
Las arañas siempre han matado a otras arañas.
Desde el comienzo, la especie tiene tendencia al
canibalismo, especialmente de las hembras sobre
los machos, y a menudo luchan por territorio, o
por dominio local. Pero estas muertes nunca han
sido irrelevantes o habituales. El nanovirus que
todas portan en ellas forma otra red de
conexiones, recordando a cada una que las demás
son conscientes. Incluso los machos están
incluidos: incluso sus pequeñas muertes tienen
un sentido y un significado que no puede ser
ignorado. Ciertamente, las arañas nunca han
caído al extremo de practicar grandes masacres.
Han reservado la guerra para defenderse a sí
mismas contra amenazas de otras especies, como
aquella guerra de antaño contra la supercolonia
de hormigas que al final supuso un gran avance
para su tecnología. Para una especie que piensa
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