Page 442 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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tierra yerma. La Mensajera (la diosa del planeta
verde) rehízo el mundo para que pudiera
albergar esa vida, y luego lo sembró con plantas
y árboles, y luego con animales. El último día de
la era anterior, en el punto culminante de la
creación, la Mensajera envió a las distantes
antepasadas de Portia a este mundo, y se dispuso
a esperar hasta oír sus voces.
Y, tras tantas generaciones de silencio en las que
solo la voz de la Mensajera tocaba los hilos de la
red invisible que abarcaba el mundo, ahora los
templos contestan cantando, y el resumen del
plan de Dios se reparte en revelaciones discretas
que casi nadie puede entender todavía. La
Mensajera intenta enseñarles cómo vivir, y esto
implica construir máquinas para lograr fines que
el pueblo de Portia apenas puede comprender.
Implica fuerzas peligrosas, como la chispa que
envía las señales por los hilos del éter hasta la
Mensajera, pero de una potencia vastamente
mayor. Implica conceptos aberrantes y dolorosos
de contemplar acerca de ruedas y ojos unos
dentro de otros, fuegos y rayos dirigidos. La
Mensajera intenta ayudarlas, pero su pueblo es
indigno, según predica el templo: ¿por qué si no
fallarían a su Dios tan a menudo? Deben mejorar
y convertirse en lo que Dios ha planeado para
ellos, pero su forma de vivir, construir e inventar
está en completa contradicción con la visión que
la Mensajera les transmite.
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