Page 446 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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tiene la oportunidad de experimentar y construir
lejos del rígido control que ejerce
tradicionalmente el templo.
Portia entra sin fanfarrias, y encuentra al objeto
de su curiosidad enfrascado en los últimos
resultados, mientras una de las colonias de
hormigas de la ciudad teje automáticamente la
compleja notación del análisis químico.
Interrumpido por su presencia, el científico se
gira y mueve los palpos en una complicada
genuflexión, una danza de respeto,
subordinación y súplica.
Fabian, dice Portia, y el macho se estremece y
asiente.
Antes de llegar allí, Portia ha acudido a los
laboratorios exteriores para supervisar el
progreso del plan de Dios, y no ha quedado
reconfortada.
La historia del contacto de la Mensajera con sus
elegidas supone la realización de un plan. Una
vez que fue superada la barrera del lenguaje (y
sigue siendo superada, mensaje a mensaje), Dios
no perdió el tiempo en establecer su lugar en el
cosmos. En aquel momento se produjo un cierto
debate entre las eruditas, pero contra la voz
proveniente de las estrellas que les prometía un
universo mayor de lo que pudieran haber
imaginado, ¿qué podían decir las escépticas?
Dios era un hecho incontrovertible.
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