Page 468 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—Aquí hemos acabado, ¿verdad? Avísame
cuando tengas un plan, Lain. —Se dio la vuelta y
se alejó con pasos pesados, mientras las placas de
su armadura rechinaban ligeramente al rozarse.
Lain estaba fríamente furiosa al ver marcharse a
Karst y Vitas, abriendo y cerrando los puños.
—¡Vaya par de cretinos ciegos! —escupió—.
Saben que tengo razón, pero se trata de Guyen:
están acostumbrados a hacer lo que diga ese hijo
de puta.
Miró a Holsten fijamente, como desafiándolo a
contradecirla. De hecho, el historiador había
sentido cierta simpatía por la posición de Karst,
pero claramente eso no era lo que Lain quería
escuchar.
—¿Qué vas a hacer? —le preguntó.
—Oh, entraremos en acción —juró Lain—. Que
Karst se quede con sus preciosas armas bajo llave.
Tenemos un taller montado y en marcha, y ya
hemos comenzado a producir armas. No serán
bonitas, pero sí mejores que los cuchillos y las
porras.
—¿Y Guyen?
—Si no es estúpido, estará haciendo lo mismo,
pero yo lo hago mejor. Soy Ingeniería, después de
todo.
—Lain, ¿estás segura de que quieres una guerra?
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