Page 470 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—Sabes que sí. —Las palabras sonaron
temblorosas y vacías incluso para el propio
Holsten, pero Lain pareció aceptarlas.
Fueron atacados cuando entraban en lo que Lain
parecía considerar su territorio. El interior de la
Gilgamesh solo permitía tácticas peculiares: era
una red de pequeñas cámaras y pasillos encajada
en el toro que formaba la zona de la tripulación,
doblado y retorcido como si fuera un añadido de
última hora en torno a la maquinaria esencial que
habían puesto primero. Acababan de llegar a una
pesada puerta acorazada que Lain, que iba en
cabeza, obviamente esperaba que se abriese
automáticamente. Cuando se deslizó solo un par
de centímetros y se detuvo con un
estremecimiento, esto no provocó ninguna
sospecha evidente por parte de los ingenieros. A
Holsten le pareció que, bajo el régimen actual,
probablemente había constantemente pequeñas
cosas que fallaban.
Con una caja de herramientas ya en la mano, uno
de los ingenieros abrió un panel de servicio, y
Holsten oyó las palabras «Jefa, esto ha sido
manipulado» antes de que una escotilla sobre su
cabeza se abriese de golpe y tres figuras
andrajosas cayeran sobre ellos profiriendo
alaridos ensordecedores.
Portaban largos cuchillos (no parecían salidos de
la armería, así que la gente de Guyen había
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