Page 474 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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atareadas multitudes de las colonias de
mantenimiento cuyos insectos limpian la basura
de la ciudad; y la morada de innumerables
machos indeseados y sin esperanzas. Para
alguien como Fabian, es un buen lugar para ir a
morir.
Portia está furiosa, pero también está
genuinamente atemorizada por el bienestar de
Fabian, como este puede leer en su agitado
lenguaje corporal. ¡Podrían haberte matado!
El propio Fabian se encuentra muy calmado. Sí,
así es.
¿Por qué haces esto?, exige Portia.
¿Has estado alguna vez allí? Fabian está agazapado
junto a la entrada de la sala, mirándola con sus
ojos redondos, quietos como piedras cuando no
habla. Con su posición elevada que le permitiría
saltar sobre él y atenazarlo en un instante, hay
una curiosa tensión entre ellos: cazador y presa;
hembra y macho.
El suelo ahí abajo es un lío harapiento de seda rota, le
cuenta Fabian, de chozas velozmente tejidas donde
docenas de machos duermen cada noche. Viven como
animales, un día tras otro. Cazan a las hormigas y a
su vez son cazados. El terreno está cubierto de las
carcasas resecas de aquellos de los que se han
alimentado las hembras.
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