Page 508 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Al cabo, cuando la realidad de lo sucedido se
hace lo suficientemente evidente para todas las
implicadas, los transmisores del Gran Nido
lanzan un ultimátum a sus vecinas más débiles.
Las condena por desviarse de la pureza del
mensaje, y se arroga el derecho de tomar las
medidas que sean necesarias para realizar la
voluntad de Dios. Las transmisiones de la
Mensajera, aunque siempre son oscuras y están
abiertas a la interpretación, parecen respaldar la
proclamación del Gran Nido. Lentamente al
principio, y luego cada vez más rápidamente,
esta clara división pasa de ser una diferencia local
a convertirse en una fragmentación global de la
ideología. Algunas ciudades fieles proclaman su
alianza bajo la visión del Gran Nido, mientras
que otras (más distantes) lanzan proclamas
rivales basadas en interpretaciones diferentes de
las órdenes de la Mensajera. Ciertas ciudades que
ya habían empezado a alejarse del mensaje han
jurado apoyar a las ciudades que el Gran Nido ha
amenazado, pero estas no están unidas en su
respuesta. Otras ciudades declaran su
independencia y neutralidad, y algunas incluso
cortan todos los lazos con el exterior. Conflictos
conexos estallan entre estados que quizá llevan
desde siempre rozándose con una excesiva
fricción, constantemente compitiendo por los
alimentos y el espacio vital.
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