Page 86 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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comienzo  de  su  viaje  hasta  su  fructífero  final)


              requiere específicamente que reúna información.


              Para  sus  antepasadas,  esto  supondría  una

              meticulosa exploración visual. Para ella, significa


              preguntar a las nativas.



              Avanzan cautelosa pero abiertamente. Hay una


              posibilidad de que las propietarias las echen; sin

              embargo, Portia puede ponerse mentalmente en


              su lugar, y pensar en cómo reaccionaría ante una


              intrusa. Puede repasar las permutaciones y darse


              cuenta de que una entrada agresiva o disimulada

              aumentará las posibilidades de que la acogida sea


              hostil.



              Efectivamente,  las  nativas  son  suficientemente


              listas  para  percibir  enseguida  a  las  recién

              llegadas, o suficientemente curiosas para dejarse


              ver a cierta distancia, haciendo señales para que


              Portia y sus compañeras se acerquen. Hay siete,

              cinco hembras y dos machos, y tienen un buen


              nido  colgado  entre  dos  árboles,  generosamente


              rodeado de hilos para avisarlas de la presencia de


              visitantes. También hay una camada de al menos

              dos  docenas  de  arañitas  de  diversas  edades,


              criadas en una cuna comunal. Recién salidas del


              huevo ya pueden reptar y capturar presas vivas,

              y  entender  diversas  tareas  y  conceptos  sin  que


              nadie  se  lo  enseñe.  Probablemente  solo  tres  o


              cuatro  alcanzarán  la  madurez.  El  pueblo  de

              Portia carece de la indefensa etapa infantil de los







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