Page 129 - Ciencia Ficción - Selección 01
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centro de las llamas. Hubo una nube de chispas y
sonó un agudo grito. El ídolo se retorció durante un
instante entre la ardiente madera y yo recogí una
larga astilla para empujarlo más hacia el centro del
fuego, de donde trataba de huir. Contemplé cómo
ardía hasta convertirse en una escoria
incandescente, y a continuación le apliqué unos
cuantos golpes, hasta convertirlo en cenizas.
Regresé al edificio del colegio poco antes que la
lluvia comenzara a caer con fuerza. Unas cuantas
gotas de buen tamaño cayeron sobre mí al atravesar
corriendo el parque y, cuando alcancé la puerta
lateral del edificio, estalló la tormenta con toda su
intensidad.
Encontré en el vestíbulo al doctor Halliday, que
bajaba en compañía de Roger Edlington.
—¡Maravilloso! —decía el médico en aquel
momento—. Se han curado casi milagrosamente.
No les ha quedado ni una sola marca, excepto ese
pequeño que se mordió la lengua, pero no creo que
le haya quedado hinchazón alguna. Es
sorprendente lo que a veces puede hacer la
penicilina.
Ninguno de los muchachos recordaba lo sucedido
aquella noche. Yo podría haber pensado igual que
Roger..., que me había alcanzado también aquella
hipnosis colectiva..., si los acontecimientos
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