Page 133 - Ciencia Ficción - Selección 01
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y  la  carne  del  animal.  Al  mascar,  sus  ojos  ya


            buscaban una nueva ración de comida.


               Pronto capturó dos lagartos más, pero arrojó a un

            lado  el  tercero,  tras  aplicarle  unos  cuantos


            mordiscos.  En  ningún  momento  el  viejo  le  dio


            importancia  al  hecho  que  los  tres  animales


            mostraban dos excrecencias, miembros atrofiados,

            en sus flancos, aparte de sus patas normales. Para


            él,  aquello  tenía  la  misma  importancia  que  la


            carencia  de  aves  en  el  cielo.  Luego  se  acercó


            lentamente hasta el próximo cañaveral, arrancó un

            vástago  recién  nacido  y  mascó  el  tallo.  Cuando


            entre sus dientes sólo quedaron unas cuantas fibras,


            las  escupió  y  extrajo  la  botella  del  bolsillo


            nuevamente.

               El trago fue más largo que el anterior. Sus labios


            succionaban en el cuello de la botella audiblemente.


            Apenas quedaba ya algún vino. Automáticamente,


            la  mente  del  hombre  registró  este  hecho  para  él

            desagradable.  Era  más  difícil  conseguir  licor  que


            comida.  Pero,  como  era  incapaz  de  concentrarse


            durante mucho tiempo en una sola idea, finalmente


            tomó asiento bajo el sol, entre los rieles.




               Vivía  en  el  valle  desde  hacía  mucho  tiempo...,


            quizá  más  tiempo  que  en  ningún  otro  lugar.  Allí


            vivía solo y en paz. Allí no le ocurría lo que le había

            sucedido  hacía  dos  años,  cuando  caminaba


            tambaleándose por las calles, ¡seguido por un grupo







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