Page 150 - Ciencia Ficción - Selección 01
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Apenas se podían ver sus ojos y rostro a través del
grueso cristal‐plomo del visor, pero su voz un tanto
áspera sonaba claramente a través de la radio del
traje.
Jennings llegó entonces hasta él desde el lugar que
ocupaba, a media milla de distancia, y respondió:
—¡Muy extraño es eso! No hay metal libre en la
Luna.
—No debía haberlo. Pero sabes muy bien que no
la han explorado más que en un uno por ciento de
su superficie. ¿Quién sabe lo que se puede encontrar
en ella?
Jennings gruñó unas palabras de asentimiento y
extendió su manopla para tomar el objeto.
Era auténticamente cierto que casi cualquier cosa
podría encontrarse en la Luna, al menos así se podía
suponer. La suya era la primera expedición
selenológica, financiada particularmente, que había
alunizado. Hasta entonces sólo había habido
empresas de tipo gubernamental, realizadas
mediante lanzamientos, de los cuales aún restaban
una media docena. Era una señal de la avanzada
edad espacial el que la Sociedad Geológica pudiera
permitirse enviar a dos hombres a la Luna con el
sólo objeto de realizar estudios selenológicos.
Strauss dijo:
—Parece como si en otros tiempos hubiese tenido
una superficie pulida.
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