Page 145 - Ciencia Ficción - Selección 01
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El hombre cayó sobre la hierba boca abajo. Enton‐


            ces  el  jefe  de  los  cazadores  subió  al  vagón  y


            desapareció en su interior.

               Mientras tanto, el hombre se puso en pie y trató de


            seguirle, pero se encontró con una verdadera valla


            de cañas aguzadas. Un momento después apareció


            el jefe, con el rostro congestionado por la cólera. En

            una mano sostenía su cuchillo y en la otra la caja


            vacía.


               Hubo  otro  torrente  de  palabras  que  surgieron


            rápidamente de su garganta.

               —Escondido..., ¿dónde? Sabio..., ¿dónde?


               El hombre mantuvo silencio, al mismo tiempo que


            con una mano acariciaba lentamente la piel de su


            abrigo. Todo aquello era tan absurdo como el caos

            de la distante ciudad. Miró hacia el vino con enorme


            resignación. Ignoraba lo que estaban diciendo, pero


            por  su  tono  sabía  que  nada  podría  ya  esperar  de


            aquellas gentes.

               Una vez más se encogió de hombros. Sólo le que‐


            daba esperar que se fueran y le dejaran en paz. Más


            tarde se suavizarían aquellas diferencias. En aquel


            momento un gran lagarto verde se deslizó por la

            tierra, muy cerca de los rieles. Carecía de cola y dos


            enormes  protuberancias  sobresalían  de  sus


            costados, pero el viejo hundió sus dientes en él con


            sumo  placer.  Era  una  vergüenza  que  se  hubiese

            agotado su provisión de vino.


               El jefe se hallaba ante él, gritando como un loco:







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