Page 1074 - Seveneves -Neal Stephenson
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Para entonces ya estaba claro que la luz que se
movía por la tienda no tenía relación con grandes
depredadores. Era demasiado moteada y volátil.
Ni los pájaros podían moverse así. Sus centelleos
y remolinos eran misteriosos, pero la tonalidad le
reveló que se trataba de la primera luz del día.
Eso significaba que había dormido un poco de
más y corría el riesgo de perderse las brisas
matutinas que esperaba que la elevaran al cielo.
Salió a trompicones de su diminuta tienda,
sintiendo en los músculos de las piernas la
caminata del día anterior. Sorprendente. Creía
haberse entrenado bien. Pero incluso en el mayor
de los hábitats espaciales solo se puede ir cuesta
abajo hasta cierta distancia. En un planeta de
verdad, podías ir perdiendo altitud durante días.
Y esas largas carreras cuesta abajo eran lo que
realmente te agotaba las piernas, que era lo que le
había pasado. El día anterior había perdido casi
dos mil metros al descender desde una cadena de
colinas hasta un cráter azul, de unos treinta
kilómetros de diámetro, lleno de agua. Se había
detenido a unos pocos kilómetros del borde,
donde el terreno caía bruscamente hacia una
franja de prado que se extendía entre ella y la
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