Page 1254 - Seveneves -Neal Stephenson
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un hijo antes de entrar en la menopausia; y no
necesitaba que Doob le explicara la función
exponencial en las matemáticas. Los julianos se
verían superados por los demás; serían meras
curiosidades. La gente del futuro lejano, al volver
a casa del trabajo, le contaría a su pareja: «¿A que
no adivinas qué he visto hoy…? ¡Un juliano de
carne y hueso!».
Tales fueron los rudimentos matemáticos del
nuevo Gran Juego y la raíz de mucho de lo que
había ocurrido desde entonces. Muchos estudios
históricos posteriores llegaron a la conclusión de
que la mayoría de las Evas no sabían que estaban
jugando a un juego hasta que no pasaron unos
cuantos años haciéndolo. Teniendo en cuenta lo
que dijo en su maldición, puede que Aïda fuera la
excepción a la regla. Pero decidir cuántos hijos
tendrá es una de las decisiones más personales
que uno puede tomar y ninguna madre en su
sano juicio admitiría para sí, en aquel momento,
que competía en una especie de juego contra las
demás madres.
En cierta forma hubiera sido mejor si se
hubieran puesto a ello de una manera más
calculadora.
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