Page 1249 - Seveneves -Neal Stephenson
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una piedra cuyo color pardo‐rojizo ocultaba las
manchas de óxido que caían de cualquier parte
donde el metal base quedara expuesto. Acortó
por el parque al lado del Cambio, donde jóvenes
hombres de negocios bien vestidos pasaban el
rato de la comida sentados en un banco
toqueteando la tableta o entretenidos jugando con
pelotas de colores.
El extremo norte del puente tocaba el borde
del parque. Desde muy abajo, el puente parecía
esbelto y grácil, ya que ocultaba lo que, ahora se
daba cuenta, era su mole real. Allí se ensanchaba
y formaba una enorme conexión con la colina del
Cambio. No obstante, incluso en su apogeo era
suficientemente ancho para permitir que veinte
personas caminaran codo con codo. Tras volverse
una última vez a admirar las columnas de
mármol del Cambio y oír el rugido de voces en su
interior, enfiló hacia el sur y empezó a ascender.
En su primer tramo el puente era una escalera,
pero según se iba aplanando el arco se transformó
en una rampa, recubierta de mármol,
interrumpida por descansillos ocasionales, cuyo
verdadero objetivo, según le habían dicho, era
evitar que los objetos con ruedas se
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