Page 1271 - Seveneves -Neal Stephenson
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tenía las mismas tendencias generales entre su
mosaico aïdano, sus cientos de millones de
camilianos y su ochenta por ciento,
aproximadamente, de julianos que había decidido
unir su suerte a la de Rojo. La situación entre las
barreras solo podía ser objeto de elucubración, ya
que durante casi doscientos años no se había
recibido más comunicación de aquella parte del
anillo hábitat que señales de inteligencia
extraviadas y un canal de propaganda que la
mayoría de la gente ignoraba.
DURANTE UNOS POCOS MINUTOS la
última luz del sol había pintado las agujas, las
estatuas y la piedra labrada de las fachadas de
kupoles antiguos, que parecían colgados del
precipicio vertical que se abría ante ella: el flanco
de la colina del Capitolio. Pero de repente era ya
casi de noche. Kath Two se volvió, aceptando el
embate del viento contra su costado derecho y
descendió por el extremo sur del puente. Por
mucho que le gustara la fuerza del viento, aceleró
el paso en los últimos escalones para llegar al
refugio de los edificios. La colina del Capitolio era
más alta que la colina del Cambio, así que en vez
de desembocar en un parque, como hacía en su
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