Page 1322 - Seveneves -Neal Stephenson
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través de la atmósfera, parecía más bien una
barbacana, levantada en algún momento para
defender una antigua ciudad y ahora reducida a
una curiosidad histórica y a una línea divisoria
entre barrios.
Aparte de observar con curiosidad las idas y
venidas a través de las ocho puertas de Cuna,
Cuarentena no hacía ningún esfuerzo por
controlar la mezcla de la población. Las visitas a
Cuna eran tan breves que detener, examinar e
interrogar a todos los que entrasen y saliesen
haría que la visita no tuviese ningún sentido.
Gracias a esa política relajada, el tiempo que el
transeúnte medio debía invertir para ir desde la
más cercana de las ocho puertas hasta el Nido del
Cuervo era de nueve minutos. El primer cliente
apareció a los siete, respirando algo pesadamente,
y pidió una cerveza. Ty no lo reconoció, pero sí le
resultaron familiares las otras dos caras que
treinta segundos más tarde atravesaron la puerta.
Durante el siguiente cuarto de hora el local se
llenó de una mezcla de clientes habituales (tanto
de Cuna como de Cayambe) y curiosos. El
personal de Ty, más que acostumbrado a esos
picos de trabajo, se puso a abrir las sala traseras.
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