Page 1549 - Seveneves -Neal Stephenson
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por delante de los otros, lo que obligó a Beled a
esforzarse de verdad para no perderla de vista.
Ella no lo veía porque lo tenía detrás, pero sentía
sus pisotones en el suelo. Oía su respiración y los
chasquidos bajos de los munibots que Beled
llevaba encima, y cuando el viento llegaba desde
atrás, podía oler las toallitas que el hombretón
había usado para limpiarse, el detergente
empleado en lavar su uniforme, el lubricante de
su kata, su comida más reciente. Alejarse tanto de
los otros se debía en parte a que era una forma de
quemar una energía física que amenazaba con
volverla loca, pero también un intento por llegar a
un lugar donde no recibiese tantos datos
sensoriales de todos los miembros del grupo. Con
uno era suficiente.
Pasó como una exhalación por un seto de
plantas flexibles que habían sembrado en una
duna que miraba a la playa y llegó a la arena
húmeda. Las olas rompían como a medio
kilómetro y llegaban hasta ella en forma de
lámina efervescente. El olor que le llegaba a la
nariz indicaba una densidad incalculable de vida
marina, similar a lo que había olido en el puente
de Cuna, pero ahora con muchos más matices.
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