Page 1604 - Seveneves -Neal Stephenson
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hacia la ciénaga. Desde donde estaba tenía
bastante ventaja. Así que casi chocó con un
hombre solitario que se había situado en uno de
los lugares despejados, perfectamente ubicado
para ver el pantano y la cala que había más abajo.
Su única compañía era un robot: un crótalo con
cámara de vídeo por cabeza, capaz de elevarse
como una cobra saliendo del cesto y apuntar la
lente en cualquier dirección. El hombre estaba de
espaldas a la pelea, mirando al crótalo, que
grababa colina abajo. Al llegar allí, Kathree estaba
muy cerca del crótalo, por lo que, al verlo,
comprendió exactamente la escena, como la
comprenderían millones de espectadores de Rojo
en unos pocos minutos: en primer plano, el
hombre, entre piedras y vegetación silvestre, que
provocaría en los habitantes de los hábitats el
deseo intenso de ir a colonizar la superficie. De
fondo, pero cerca, el pantano donde peleaban.
Más allá, la cala entre las pinzas de rocas
castigadas por las olas; para completar la escena,
la barcaza de eslavoles con su columna de luz,
que hacía que fuese de día, y el Arca Darwin más
lejos, agitándose lentamente en el mar somero,
con el cielo añadiendo luz a medida que se
acercaba el amanecer.
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