Page 270 - Seveneves -Neal Stephenson
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olor a panceta frita.
Pasó un enorme avión sin ventanillas. Sacó de
su barriga toda una falange de ruedas, y ejecutó
un largo y lento aterrizaje en la enorme pista,
empleando cada uno de sus más de cuatro mil
metros. Un avión de carga.
Doob llegó hasta una avenida amplia que
conducía directamente hasta el centro del
campamento. No había duda de qué era el centro:
una plataforma de cemento, que todavía iban
vertiendo con un conjunto de grúas que se
elevaban desde un punto que a él le pareció que
era su centro.
Estaban montando un cohete.
Era uno bien grande.
Más o menos tenía sentido. No había carga
demasiado grande que una gabarra no pudiese
subir por el río Columbia para completar el viaje
hasta Moses Lake en camión. No había avión que
no pudiese aterrizar en esa pista. No había objeto
que los talleres aeroespaciales del área de Seattle
no pudiesen construir. Y desde aquella latitud, la
misma que Baikonur, un plan de vuelo ya bien
ensayado y conocido podía llevar cargas hasta
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