Page 48 - Seveneves -Neal Stephenson
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Dos  de  los  grandes  trozos  —Cuchara  y


            Judía—  iban  el  uno  contra  el  otro.  No  sería  la


            primera colisión de ese tipo; ocurrían de continuo,


            pero  era  raro  ver  dos  grandes  trozos  ir  el  uno



            contra el otro a una gran velocidad de colisión y


            prometía  ser  un  gran  espectáculo.  Doob  intentó


            calmar  una  sensación  de  inquietud  en  el  pecho,


            que  podría  ser  causado  por  lo  que  sucedía  con


            Amelia  o  por  la  trepidación  natural  que  sentiría


            cualquier persona racional que de pronto fuese a


            ver cómo dos enormes rocas chocaban justo sobre



            su  cabeza.  La  buena  noticia  es  que  la  gente


            empezaba a tratar la evolución del conjunto como


            si  fuese  un  espectáculo  deportivo,  a  verlo  como


            algo fascinante y divertido, no aterrador.




                    El borde más agudo de Cuchara chocó contra


            el saliente que daba su nombre a Judía y la partió


            por  la  mitad.  Todo  eso  sucedió,  por  supuesto,  a


            velocidad superlenta.




                    —¡Y  entonces  fueron  ocho!  —dijo  Amelia.


            Instintivamente había apartado la vista de Doob y


            se había concentrado en su camada de veintidós


            estudiantes—. ¿Qué le acaba de pasar a Judía? —



            preguntaba  con  voz  de  profesora,  buscando


            manos  levantadas,  queriendo  encontrar  un  niño



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