Page 1061 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Tamborileros como antiguos refugiados de las
playas de Pudong.
El sonido de los Tamborileros no aumentó
gradualmente sino que explotó en una
confusión ensordecedora y que destruía la
mente al salir Cari a una gran caverna, un
anfiteatro cónico que debía de tener un
kilómetro de ancho, cubierto por una tormenta
de imágenes media‐trónicas a lo largo de una
vasta cúpula. Los Tamborileros, visibles bajo la
luz parpadeante de la tormenta de imágenes
superior y por su propia iluminación interna,
se movían arriba y abajo por el cono en una
especie de corriente de convección. Atrapado
en un remolino, Cari fue transportado hacia el
centro y se encontró con una orgía de di‐
mensiones fantásticas. Las estelas de sudor
vaporizado se elevaban del centro del pozo
formando una nube. Los cuerpos que se
apretaban contra la piel desnuda de Cari eran
tan calientes que casi le quemaron, como si
todos tuviesen una fiebre muy alta, y en algún
compartimento abstracto de su mente que, de
alguna forma, continuaba en su curso racional,
comprendió la razón: intercambiaban paquetes
de datos con sus fluidos corporales, los
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