Page 681 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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no era el prado lleno de flores que había
esperado; era más bien uno ringlera producida
en el bosque por el paso de una fuerza titánica,
que había aplastado los árboles y revuelto la
tierra en su camino. Cuando la Princesa Nell se
hubo recuperado de la sorpresa y dominado su
miedo, decidió emplear las habilidades de
seguimiento que había aprendido en sus múlti‐
ples aventuras, para descubrir algo sobre
aquella criatura desconocida.
Pronto descubrió que las habilidades no eran
necesarias en aquel caso. Un simple vistazo a la
tierra revelaba no (como había anticipado) una
enorme pisada sino millones de pisadas
diminutas, superpuestas unas sobre las otras de
tal forma que no había zona que no estuviese
marcada por pequeñas garras. Un torrente de
gatos había pasado por allí; incluso si la Princesa
Nell no hubiese reconocido las huellas, las bolas
de pelo y las pequeñas cagadas por todas partes
se lo hubiesen aclarado.
¡Gatos moviéndose en manada! Era un
comportamiento poco felino. Nell siguió sus
huellas durante un tiempo, intentando
descubrir la causa del prodigio. Después de
poco más de un kilómetro el camino se hizo más
ancho, hasta llegar a un campamento
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