Page 898 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—¡Muerto en el agua! —gritó el payaso
triunfalmente; parecía como si estuviese justo a
su lado, aunque Hackworth no podía verle.
Encontró una forma de abrir los seguros de la
silla y luchó en el suelo inclinado, las piernas
rígidas por la fría y apestosa agua de mar.
Evidentemente el tercio central del suelo se
hundía en realidad por debajo de la superficie y
estaba abierto al mar: otro detalle que las gafas
de Hackworth no se habían molestado en
revelar.
De nuevo, una docena de luces caía sobre él.
La audiencia se reía, y hubo incluso algunos
aplausos sarcásticos. ¡VENGA, AMIGOS, EL
AGUA ESTÁ BUENA! le sugirieron las gafas,
pero una vez más Hackworth declinó leer la
línea. Aparentemente aquéllas no eran más que
sugerencias propuestas por los escritores de
Dramatis Personae, que desaparecían en cuanto
perdían el sentido.
Los sucesos de los últimos minutos —el
fenomenoscopio que no se podía quitar, el salto
inesperado, la caída en el agua de mar fría—
habían dejado a Hackworth en estado de shock.
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