Page 899 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 899

Sentía la necesidad de esconderse en algún sitio


              y  recuperar  la  orientación.  Se  dirigió  hacia  el


              perímetro  del  teatro,  esquivando  la  ocasional


              silla  móvil,  y  seguido  por  los  haces  de  las


              linternas de compañeros de la audiencia que se


              habían interesado especialmente por su historia


              personal. Sobre él había una abertura, brillando


              con luz cálida, y atravesándola, Hackworth se


              encontró  en  un  cómodo  y  pequeño  bar  con


              ventanas curvadas que le permitía una excelente


              vista del teatro. De muchas formas era un refu‐


              gio; aquí podía ver normalmente a través de las


              gafas, que parecían estar dándole una visión no


              tergiversada de la realidad. Pidió una pinta de


              cerveza al camarero y se sentó en la barra al lado


              de la ventana. En algún momento del tercer o


              cuarto trago de cerveza, comprendió que ya se


              había rendido a la exigencia del payaso. El salto


              al  agua  le  había  enseñado  que  no  tenía  otra


              elección sino creer en lo que las gafas decían a sus


              ojos y oídos —aunque supiese que era falso— y


              aceptar las consecuencias. La pinta de cerveza le


              ayudó a calentar las piernas y a relajar la mente.


              Había venido allí por el espectáculo, y lo estaba


              viendo, y no había razón para luchar; Dramatis


              Personae podría tener reputación de marrullera,






                                                                                                     899
   894   895   896   897   898   899   900   901   902   903   904