Page 900 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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pero  nadie  les  había  acusado  de  matar  a  los


              espectadores.





                  Las arañas se apagaron. Los miembros de la


              audiencia  con  linternas  se  pusieron  en


              movimiento  como  pequeñas  chispas  movidas


              por el viento, algunos dirigiéndose hacia la zona


              alta,  otros  escogiendo  el  borde  del  agua.  A


              medida que las luces del teatro se apagaban, se


              divirtieron jugando con las linternas de un lado


              a otro de las paredes y la cortina,  creando  un


              cielo apocalíptico roto por cientos de cometas.


              Una lengua de luz fría coloreada por las algas


              brilló  bajo el agua, convirtiéndose en un largo


              escenario en columna que se elevó hacia la su‐


              perficie,             como            Atlantis              resurgida.               Los


              espectadores  lo  vieron  y  apuntaron  las  luces


              hacia  la  superficie,  atrapando  algunas  motas


              oscuras en el fuego cruzado: las cabezas de una


              docena de participantes, elevándose lentamente


              del  agua.  Comenzaron  a  hablar  en  algo


              armónico, y Hackworth comprendió que era el


              coro de lunáticos que había visto antes.





                 —Sírveme, Nick —dijo una voz de mujer tras


                 él.





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