Page 150 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 150
mi propio hijo Cambises será un sádico incompetente y
que Darío tendrá que salvar el Imperio… ¡Dios! —Se
cubrió el rostro con la manga suelta—. Perdóname. Odio
la autocompasión, pero no puedo evitarlo.
Everard se sentó, evitando mirarlo. Oyó el sonido de
la respiración en los pulmones de Denison.
Al final, el rey sirvió vino en dos cálices, se unió a
Everard en el banco y dijo con sequedad:
—Lo siento. Ahora estoy bien. Y todavía no me he
rendido.
—Puedo informar de tu problema al cuartel general
—dijo Everard con algo de sarcasmo.
Denison contestó también con sarcasmo:
—Gracias, amiguito. Recuerdo muy bien su posición.
Somos sacrificables. Prohibirán toda visita a la vida de
Ciro, para que no me sienta tentado, y me enviarán un
bonito mensaje. Me remarcarán que soy monarca
absoluto de un pueblo civilizado, con palacios, esclavos,
vinos, cocineros, artistas, concubinas y terrenos de caza a
mi disposición en cantidades ilimitadas, así que, ¿de qué
me quejo? No, Manse, esto es algo que tú y yo tendremos
que resolver por nuestra cuenta.
150

