Page 155 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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difícil saberlo, después de tanto tiempo. El siglo XX no me
es real. Y da más satisfacción un buen caballo que un
coche deportivo… y sé que lo que hago aquí es valioso,
algo que muchos no saben de sus propias vidas… Sí.
Siento haber gritado. Sé que me ayudarías si te atrevieses.
Como no es así, no te culpo, y no tienes que lamentarlo
por mí.
—¡Deja eso! —gruñó Everard.
Se sentía como si tuviese engranajes en el cerebro,
girando en el vacío. Sobre la cabeza veía un techo pintado
en el que un joven mataba a un toro, y el toro era el Sol y
el Hombre. Más allá de las columnas y las parras se
paseaban guardias con cotas de piel de dragón, con los
arcos listos y los rostros como de madera tallada. Podía
entreverse el ala de harén del palacio, donde un centenar
o un millar de jóvenes se consideraban afortunadas por
esperar el placer ocasional del rey. Más allá de las
murallas de la ciudad se encontraban los campos de
labranza, donde los campesinos sacrificaban a una Madre
Tierra que era vieja en aquellos parajes a la llegada de los
arios, y que se remontaba a un oscuro pasado. Más altas
que las murallas flotaban las montañas, embrujadas por
el lobo, el león, el jabalí y el demonio. Era un lugar
demasiado extraño. Everard se había considerado
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