Page 179 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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El aire silbó mientras el saltador iba hacia tierra.
Denison pasó un brazo más allá de Everard para señalar.
—Ése es el palacio. El dormitorio real está en el ala
este…
Era un edificio más pesado y menos grácil que el
sucesor persa en Pasargada. Everard entrevió un par de
toros alados blancos en el jardín de otoño, heredados de
los asirios. Comprendió que las ventanas que tenía
enfrente eran demasiado estrechas para entrar, soltó un
juramento y se dirigió a la puerta más cercana. Un par de
guardias montados levantaron la vista, vieron lo que
venía y gritaron. Los caballos relincharon y los arrojaron
al suelo. La máquina de Everard destrozó la puerta. Un
milagro más no iba a afectar a la historia, especialmente
cuando en esas cosas se creía tan devotamente como en
las píldoras de vitaminas en casa, y posiblemente con más
razón. Las lámparas lo guiaron por un pasillo donde los
esclavos y guardias gemían de terror. En el dormitorio
real sacó la espada y golpeó con el pomo.
—Ocúpate tú, Keith —dijo—. Tú conoces la versión
meda del ario.
—¡Abre, Astiages! —rugió Denison—. ¡Abre a los
mensajeros de Ahura‐Mazda!
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