Page 444 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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El saltador se manifestó y flotó a seis metros de altura.
El tripulante sonrió y apuntó el arma que llevaba. Desde
la silla de su caballo, Metau Varagan saludó a su yo del
futuro.
Everard nunca supo exactamente qué sucedió
después. De alguna forma saltó de los estribos al suelo. El
caballo relinchó al recibir una descarga de energía.
Emanaron el humo y el olor a carne chamuscada.
Mientras el animal muerto se desmoronaba, Everard lo
usaba ya para cubrirse al disparar.
El saltador enemigo viró. Everard se apartó de la
masa que caía y detuvo el fuego, hacia arriba y de lado.
Varagan saltó de su propio caballo, tras una roca. Los
rayos se encendían y crujían. La mano libre de Everard
sacó el comunicador y pulsó el botón de ayuda.
El vehículo bajó, por la parte de atrás del peñasco. El
aire desplazado produjo un sonido de explosión. El
viento dispersó el penetrante ozono.
Apareció una máquina de la Patrulla. Era demasiado
tarde. Merau Varagan ya se había llevado a su yo anterior
a un punto desconocido del espacio‐tiempo.
Everard asintió con pesadez.
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