Page 50 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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gloria de Inglaterra.



                 —Empiezo a entenderlo —murmuró—. Nunca se han


           puesto  de  acuerdo  en  si  éste  fue  un  periodo  de

           convenciones opresivas y artificiosas y de una brutalidad

           apenas  disimulada,  o  la  última  flor  de  la  civilización

           occidental antes de que se marchitase. Ver a esta gente me


           hace comprender; fue todo lo que dicen sobre él, lo bueno

           y  lo  malo,  porque  no  se  trataba  de  algo  único  que  les

           sucedía           a      todos,         sino        a      millones            de       vidas

           individualmente.




                 —Claro —dijo Everard—. Eso debe de ser cierto en

           todas las épocas.



                 El tren le era casi familiar, no muy diferente de los

           vagones de los ferrocarriles británicos en el año 1954, lo

           que dio a Whitcomb oportunidad de hacer comentarios


           sardónicos sobre las tradiciones inviolables. En una par

           de horas los dejó en una estación de pueblo somnolienta

           entre jardines bien cuidados, donde alquilaron una calesa


           para ir hasta la hacienda Wyndham.



                 Un  amable  policía  les  permitió  entrar  después  de

           hacerles  unas  cuantas  preguntas.  Se  hacían  pasar  por

           arqueólogos,  Everard,  de  América,  y  Whitcomb,  de

           Australia, que habían estado ansiosos por conocer a lord



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