Page 676 - El largo viaje a un pequeño planeta iracundo - Becky Chambers
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Kizzy lo miró con ojos tiernos.



          —No eres mi amigo, bobo.



          Jenks se quedó perplejo. Se había perdido.



          —¿Qué?


          Kizzy  exhaló  y  miró  la  jarra  de  especias.  Frotó  la


          etiqueta con el pulgar.



          —Cuando tenía cinco años, pregunté a mis padres si


          podía  tener  un  hermano.  Nuestra  colonia  no  era

          demasiado próspera por  entonces.  Tampoco es que


          ahora sea genial. Pero cuando era pequeña, las cosas


          estaban  muy  mal.  El  consejo  trataba  de  evitar  un


          colapso, y dejó de conceder permisos de expansión

          familiar  a  los  que  ya  tenían  hijos.  Mis  papás  me


          explicaron que si no teníamos cuidado con la cantidad


          de gente que añadíamos a la colonia, podríamos no

          tener  suficiente  comida.  Algo  absolutamente


          razonable, pero a las niñas de cinco años les importan


          una  mierda  los  razonamientos.  Si  no  has  pasado


          hambre  antes,  en  plan  morirte  de  hambre,  la

          posibilidad  de  que  se  agote  la  comida  no  tiene


          sentido.  Lo  único  que  comprendí  es  que  no  podría


          tener  un  hermano,  y  me  parecía  una  locura

          superinjusta. Aunque me consiguieron un cachorrito;


          aquello estuvo bien. Crecí, la colonia se fortaleció, y


          por  entonces  ya  había  dejado  de  darles  la  lata  con


          tener  un  hermano;  además,  supongo  que  ya  no  les

          apetecía pasar otra vez por todo el rollo de cambiar


          pañales y echar los dientes. Era una cría feliz, y no






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