Page 783 - Limbo - Bernard Wolfe
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arder  otro  instante.  Y  mientras  el  aire  ardía,  se



            apagaba,  llameaba  de  nuevo,  hubo  el  increíble


            retumbar  de  una  explosión  afuera,  un  ruido


            definitivo, como si la tierra eructara desde lo más


            profundo de sus entrañas... y luego otro eructo, y


            luego un tercero, y luego otro más. El edificio se


            estremeció,  moviéndose  lo  que  parecía  ser


            centímetros en un momento: el suelo tembló, las



            paredes parecieron abrirse.


                  Aquello duró durante todo un minuto. El aire


            destelló esporádicamente. Un poderoso staccato


            golpeó  los  tímpanos.  Toda  la  estructura  se  vio


            agitada por temblores. Y ellos permanecieron allí


            de pie, los tres, como clavados en sus lugares, los



            brazos  colgando  y  las  bocas  abiertas  en  helado


            estupor. Luego todo pasó. Durante otro momento


            permanecieron allá donde estaban, tan animados


            como  unos  espantapájaros.  Entonces  Helder,  el


            primero en reaccionar, corrió hacia la ventana; un


            segundo más tarde se le unían Theo y Martine.



                  Había algo que ver: en varios puntos en torno


            a  la  ciudad  densos  hongos  blancos  se  estaban


            alzando por encima de los más altos rascacielos,


            simétricas montañas de grandes cimas esculpidas


            en latiente algodón, creciendo como los capullos


            en  un  film  zoológico  acelerado,  Y  en  su  estela,



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