Page 266 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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Si viviéramos en un mundo mágico donde
cualquier cosa fuera posible, entonces tú serías un
dinosaurio, amor mío. Serías una criatura valerosa y
fuerte, pero también dulce. Sin esfuerzo alguno
intimidarías a tus enemigos con tus garras y colmillos.
Mientras que tú —tu versión humana, frágil y
encantadora— debes confiar en tu ingenio y atractivo.
Un tiranosaurio rex, incluso uno pequeño, no
tendría que enfrentarse nunca a cinco bravucones
rebosantes de ginebra y malas intenciones. Un
tiranosaurio rex enseñaría los colmillos y los
amedrentaría. Se esconderían detrás de las mesas en
lugar de derribarlas. Se abrazarían los unos a los otros
intentando tranquilizarse en lugar de agarrar los tacos
de billar para golpearte mientras te llaman maricón,
moraco, puto, mariposón, hispano de mierda,
cualquier epíteto que se les ocurra, tenga o no algo
que ver contigo, gritando y gritando mientras tú te
deslizas hacia el suelo resbalando sobre tu propia
sangre.
Si fueras un dinosaurio, amor mío, te enseñaría a
reconocer por el olor el rastro de esos hombres. Te
llevaría hasta ellos con gran sigilo, con muchísimo
sigilo. A pesar de lo cual te verían y echarían a correr.
Tus fosas nasales se ensancharían al inhalar la noche
y entonces, tan repentinamente como un depredador,
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