Page 33 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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bajo la cúpula, donde vivimos los humanos, lo único
que se ve son las luces de la ciudad reflejadas sobre la
oscura curva. Casi puedes llegar a creer que son
estrellas. Casi. Si no sabes lo que te estás perdiendo o
no te acuerdas del aspecto que tenía el cielo nocturno
en la Tierra antes de que cayera el asteroide.
Me pregunto si Dorothy se acordará de las
estrellas. Es tan joven que quizás ni las recuerde. En
la Tierra hoy en día, los niños todavía siguen viendo
nubes de polvo y las estrellas no son más que un mito.
¡Dios mío, qué cielo tan triste!
Cuando llegué a casa, Genevieve me recibió con
su habitual cordial parloteo. Nathaniel parecía estar
deseando echarla a empujones para así poder
interrogarme. Sé que Genevieve se despidió de él y
que las dos charlamos unos momentos, pero los
detalles se han desvanecido de mi memoria.
Lo siguiente que recuerdo es el traqueteo y los
golpes del andador cuando Nathaniel entró en la
cocina empujándolo. El andador se deslizó hacia
delante. Se detuvo. Nathaniel dio dos pasos, se
estabilizó y volvió a deslizarlo hacia delante. Dos
pasos. Estabilizarse. Deslizarlo.
Me aparté de la encimera y me erguí.
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