Page 34 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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—¿Quieres quedarte en la cocina o ir al salón?




                  —Siéntate, Elma. —Se aferró al andador hasta que


           los tendones se le marcaron en el dorso de las manos,


           a pesar de lo cual siguió temblando—. Cuéntame lo


           de la misión.




                  —¿Qué dices? —le pregunté quedándome helada.




                  —La misión. —Dirigió la vista hacia el techo en


           lugar de mirarme a mí—. Por eso llamó Sheldon, ¿no?


           Venga, cuéntamelo.




                  —Yo… Vale.




                  Le  saqué  el  taburete  alto  y  esperé  hasta  que  se


           hubo  acomodado  en  él.  Y  entonces  se  lo  conté.



           Durante  todo  el  tiempo  que  estuve  hablando  no


           apartó  la  mirada  del  techo.  Yo  me  dediqué  a


           observarle y a memorizar el perfil de su mejilla y la


           forma del pequeño lunar en la comisura de su boca.




                  Cuando  terminé,  Nathaniel  movió  la  cabeza


           afirmativamente.




                  —Deberías aceptar.




                  —¿Qué te hace pensar que quiera ir?




                  Fue entonces cuando bajó la cabeza, sus ojos tan


           penetrantes como siempre lo habían sido.





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